Mi primer especialista
Desde el día de la caída en la clase de educación física el dolor se había apoderado de mi. Cada vez me costaba más sentarme, y lo que peor llevaba era no poder caminar correctamente. Pasé de ejercitarme durante 5 horas diarias a no poder hacer nada. Sí, como podéis observar estaba obsesionada con el deporte, pero gracias a él desconectaba de lo que pasaba en el colegio. Además, era la vía de escape de la ansiedad que tenía diagnosticada, aunque ya hacía medio año que había terminado las sesiones con la psicóloga y la ansiedad no se manifestaba. Cada día me costaba más ir al instituto. Menos mal de los compañeros, que viendo que cada día iba a peor, me ayudaban con todo. Me esperaban en la entrada para coger la mochila y me ayudaban a llegar a clase. Era complicado ya que mi instituto estaba formado por varios edificios separados uno del otro y no todas las clases eran siempre en el mismo edificio. Además, no había ascensor y tenía que subir escaleras. Así que decidimos ir a ver un esp...